Destructiva, que incita a la violencia, rompedora, impactante, una crítica de asombrosa precisión a la sociedad, incomprendida, prohibida...Todo esto define a esta película, que para mí se encuentra en la cumbre de la dirección de un director único.
La naranja mecánica(título con el que se dio a conocer en nuestro país), narra la vida de un joven llamado
Alex, el cual se dedica a practicar la ultraviolencia como si de un oficio se tratara. Él y sus amigos forman una pandilla que, en una Londres "futurística", se dedican a dar palizas, robar y violar cuando se les place. Además de esto
Alex es un amante de la música de
Beethoven, en especial se hace importante durante toda la película, la novena sinfonía de dicho compositor. Debido a la traición que sufre por parte de sus compañeros, al haberles agredido por intentar llevar ellos el mando del grupo,
Álex termina en la cárcel acusado por asesinato, del cual SÍ es culpable. Él se dice así mismo que haría cualquier cosa por salir de ese tugurio, por lo que se presenta como candidato, debido a su buena conducta, para formar parte de un proyecto que el gobierno tiene para reducir el número de los presos en las cárceles. Debido al tratamiento al que lo someten, bajo la promesa de que saldrá de la cárcel, los médicos hacen que
Álex sienta nauseas hacia la violencia y hacia el sexo, lo cual lo deja indefenso, ante futuras agresiones. Cuando la vi por primera vez, tuve pesadillas durante una semana, no estoy exagerando, esto ocurrió de verdad, me
impactó. Es de esas pocas películas que te hacen abrir los ojos, es de esas que te obligan a cambiar de opinión sobre ciertos temas. En mi caso me hizo replantearme, para empezar, si la historia era tan futurística como la pintaban. NO, esta fue la conclusión a la que llegué. Narra una historia que en su tiempo estaba ambientada en el futuro, pero el problema es que, el futuro es ya el presente.

Lo podemos comprobar, por ejemplo en los telediarios, cuantas veces hemos oído en los mismos que una pandilla de jóvenes le dieron una paliza a un vagamundo, o cuantas son las peleas que hay entre las pandillas, son casi incontables. La visión que
Kubrick nos quiso transmitir cuando aceptó dirigir la película inspirada en la novela de
Anthony Burgess, titulada
A Clockwork Orange, era que el ser humano jamás puede cambiar, somos lo que decimos ser, pero una vez que escogemos nuestro camino, nunca podremos echarnos hacia atrás, y a su vez nos quiso mostrar el camino y el proceso de degeneración, que ya en aquella época, estaban sufriendo los gobiernos democráticos. Por otra parte me hizo comprender que el ser humano no tiene ideales, simplemente piensa y defiende lo contrario que hace su oponente, y que no existen ni los sentimientos, ni el bien, ni el mal en este mundo. Ya lo he dicho con anterioridad. Lo que de verdad me sorprendió fue la actitud de los padres, que llegan incluso a renegar de hijo, pero en cuanto este saltó a los periódicos, y a las noticias, sí quisieron ser sus padres. En este film también hace constar
Kubrick que todo en este mundo depende en gran medida de la suerte que uno tenga. Esto se hace palpable en los antiguos compañeros y amigos de
Alex que llegan a ejercer de policías, por supuesto corruptos, y utilizan dicho poder, para darle una paliza. También se muestra como a los gobiernos no les importan sacrificar vidas humanas, si eso les permite ganar las elecciones. En definitiva, es una obra maestra, realizada por un director bestial, y que dota a su película con dicha bestialidad. Ésta es , sin duda alguna, una de las culminaciones del séptimo arte.